miércoles, 9 de febrero de 2011

Pastilla azul, pastilla roja

Es curioso como desde 1920 podríamos decir que la evolución tecnológica ha ido tomando velocidad de forma casi exponencial, y desarrollando nuevos ingenios para facilitar satisfacer necesidades y hacerla vida más cómoda.
Nadie pensaba que la tecnología ofrecería las prestaciones que hoy en día empleamos en nuestra vida diaria, y tampoco que esos cambios afectaran de forma tan profunda a la sociedad, implicando de forma importante a la política y por ende, a todos los ciudadanos.
Hablar de esta evolución, es algo que muchos otros han hecho, y que despierta un eterno debate sobre la continua adaptación a las nuevas tendencias que surgen año tras año, y que resulta ser necesaria para poder avanzar al ritmo de la sociedad y no quedarse estancado y obsoleto. Haciéndola extensible a otros ámbitos, hablaremos más adelante sobre esta necesidad de acomodarnos a los cambios.
Propongo una visión diferente hoy, una reflexión desde otro punto de vista, con nuestro punto de mira apuntando a Internet y todos los fenómenos que se explotan diariamente en millones de ordenadores en todo el mundo, y cada vez más en los móviles de última generación.
Como bien hemos dicho y oído tantas veces, la tecnología avanza de forma continua, permanece en constante cambio, resulta cada día más necesaria y ninguno lo discutimos, pero, ¿hasta qué punto estamos preparados para estos cambios?, ¿hasta qué punto es necesaria o es impuesta esa necesidad por intereses económicos o políticos?. No es descabellado plantearse que la preparación de los ciudadanos no ha ido unido a las nuevas tecnologías y progresos electrónicos, por lo que es fácil encontrar un gran vacío insondable entre ambas partes, y que tratamos de salvar con unos resultados más o menos positivos.
La nube es un mundo lleno de tantas posibilidades que prácticamente puedes hacer lo que quieras imaginar, no obstante, ha sido tan repentina su aparición y desarrolló, y tan importante su calado, que mucho se han visto perdidos en la inmensidad de un mar de información que no se puede gestionar. Con una visión algo critica, estaréis de acuerdo conmigo que la libertad que ofrece este medio, es mucha, demasiada para muchos usuarios que no comprenden que existe una relación entre las libertades y derechos, y las responsabilidades que se adquieren de forma inherente con cada uno de ellos. Para ese cometido, nadie nos prepara.
A día de hoy la información es un bien muy preciado, como siempre lo ha sido, pero con el valor añadido de la facilidad del acceso. Ese valor resulta, si no peligroso, digno de precaución. Los medios de comunicación actuales están demasiado politizados como para poder creer a uno u otro, y la plataforma interactiva se ha convertido en una fuente de información. Allí donde no se escucha la voz de los individuos que conforman la sociedad aparece internet. Allí donde existe una protesta política, religiosa, o su defensa, está Internet. Periódicos, televisión y radio, resultan ser dignos de escasa fiabilidad y precisamente, ese empujón con el que muchos se han visto arrojados a la red, ha motivado que un lugar tan lleno de posibilidades se inunde de información vacía sin sentido. No, muchos no estamos preparados. Y precisamente entre los que si están y no lo están, han aparecido los dirigentes de los estados para controlarlo. Que no cunda el pánico, la información que encuentres tendrá un rigor directamente proporcional a tu capacidad de buscar y discernir entre una fuente y otra. ¿Qué elegís? Si tomas la pastilla azul te despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creer, si tomas la roja...

No hay comentarios:

Publicar un comentario